Henry Desiré Landrú: "El Barba Azul de París"



"La humanidad se ve más amenazada por el nacimiento que por la muerte. El sexo va a ser más peligroso que la violencia".
Jaime Gonzalo


Henry Desiré nació en 1869 en el seno de una familia que se distinguía por su honradez. Él mismo era la imagen misma de la decencia: siempre pulcramente vestido, con la calva dándole un aire pomposo y la barba negrísima, trabajaba en el despacho de un arquitecto. Su visión sobre sí mismo era la de "un perfecto caballero".



Ilustración de Rocko


Para Landrú, como era su sobrenombre, había dos personajes cuyas biografías le causaban admiración: el relojero Pel y el envenenador Liebez, asesinos que se especializaban en desaparecer los cadáveres de sus víctimas. A los veinte años se casó y la vida se le complicó: con esposa y cuatro hijos que mantener, despedido de su trabajo, terminó cometiendo un delito menor y estuvo un tiempo en la cárcel.



La boda de Landrú


Al salir, fue llamado a filas y tras el obligado servicio militar, terminó por volver a su hogar cada vez más desesperado. Fue entonces cuando decidió hacer lo que fuera para no volver a vivir la miseria a la que había sido sometido.



Landrú como militar


Sin embargo, fue hasta 1914 cuando comenzó el baño de sangre que duraría cinco años. Coincidiendo con el inicio de la Primera Guerra Mundial, Landrú encontró a lo largo de toda Francia a una interminable serie de mujeres viudas (ya que sus maridos morían en el frente) y lo mejor: acaudaladas. Así que invirtió sus escasos fondos en publicar anuncios clasificados en el periódico, buscando mujeres solas que quisiesen conocer a un caballero distinguido que se hallaba en las mismas condiciones. Por supuesto, la familia de Landrú no sospechaba que cuando él salía "a trabajar" o emprendía viajes por el mismo motivo, en realidad visitaba a las amantes que por este medio conocía.



Madame Cuchet puso en marcha la mortífera máquina de seducción del francés, cuya hipnótica mirada "hacía temblar las rodillas" a las mujeres, según las crónicas de la época. Al responder al anuncio, la mujer tenía 34 años de edad y un hijo de 17. Landrú le prometió matrimonio enseguida, e instaló a la viuda y a su hijo en un piso en Chantilly. Paradójicamente, sería esa primera mujer la única que descubriría el retorcido plan de Landrú.



Imágenes de una historieta basada en la vida de Landrú





Este la convenció de comprar un seguro de vida donde lo ponía a él como beneficiario. Poco después de hacerlo, y en ausencia de su amante, madame Cuchet descubrió un cofre que Landrú había dejado allí por descuido, donde tenía fotos y cartas de su verdadera familia. Por supuesto, ella discutió con él, pero Landrú consiguió convencerla. Pasó poco tiempo, y luego ella y su hijo serían asesinados. Landrú descuartizó y quemó los cadáveres de ambos en una chimenea. Diez kilos de ceniza quedaron de madre e hijo, mismas que Landrú arrojó posteriormente al Sena.



La segunda residencia de Landrú fue la Villa de Vernouillet. Utilizando el dinero del seguro de la viuda, insertó nuevos anuncios en los periódicos. Dos más murieron en aquella casa y le heredaron sus bienes y su seguro de vida a Landrú: madame Laborde (de origen sudamericano) y madame Guillin. Con todas se repitió el ritual del asesinato, el desmembramiento y la quema de los restos en una chimenea.



La Villa de la Muerte


Era hora de una nueva mudanza, así que Landrú se trasladó a la que se convertiría, ahora sí, en una verdadera fábrica de cadáveres: la mansión l'Ermitage, en Gambais. La primera en perecer allí fue madame Heón. Para los efectos, Landrú instaló una excelente caldera. También se dio gusto cultivando su jardín, tarea que lo relajaba y a la que dedicaba horas enteras.



La Casa de los Horrores


Durante los años que duró su carrera criminal, Landrú nunca descuidó sus obligaciones y puntualmente le enviaba dinero a su esposa y a sus cuatro hijos, quienes muy pronto pudieron vivir desahogadamente. De igual forma, variaba los heterónimos que utilizaba para contactar a las solitarias mujeres.



Las víctimas (click en cualquier imagen para ampliar)



A la mansión de l'Ermitage llegaron más mujeres: las señoras Buisson, Pascal, Babelay, Marchadier, Colomb, Jaume... hasta sumar, según los conteos de la época, 280 víctimas. La chimenea de la casa no dejaba de lanzar el pestilente humo incluso durante la noche, y a los vecinos Landrú les dijo que fabricaba salchichas.



El horno de Landrú



La última mujer en arribar fue madame Segret. El uxoricida Landrú la despachó poco después tras quedarse con su dinero y propiedades. Pero esta viuda no era como las otras, ya que tenía familia. Tras ser troceada y carbonizada como el resto, sus parientes denunciaron su desaparición. La policía francesa terminó por relacionar este caso con el de madame Colomb y madame Buisson. Así, en 1919, la policía apresó a Landrú en su casa de l'Ermitage.



El arresto


El interrogatorio de Landrú reveló que, tras su fachada de caballero, el hombre era un témpano.



Las pesquisas



De nada sirvieron las largas horas de presión policíaca: Landrú jamás perdió el control y los agentes no lograron obtener ninguna información relevante. Sólo los nombres de una agenda donde Landrú consignaba nombres, fechas y cantidades.



La agenda de Landrú


Siete mil páginas ocupó el Caso Landrú. Siete mil páginas, pero ningún cuerpo. El 7 de noviembre de 1921 se inició el juicio en la Sala de lo Criminal del Palacio de Versalles. A los jurados los impresionó el aire majestuoso del asesino, su mirada perturbadora, su aspecto acicalado. Todo el tiempo, Landrú negó todo y siempre se declaró inocente.



El juicio




Su defensa se apoyaba en el hecho de que no había cadáveres. Pero la revisión de la chimenea de la mansión de l'Ermitage reveló fragmentos de un fémur entre las cenizas, y eso bastó para condenar al francés.



Las pruebas


El juicio duró dos años y conmocionó a París. Los periódicos se hicieron eco de todo lo que iba ocurriendo en el proceso de un hombre al que las mujeres seguían buscando. Algunas de las víctimas de estafa que habían sobrevivido por determinadas circunstancias defendieron a Landrú. Alegaron que él siempre fue un perfecto caballero con ellas y que le habían dado su dinero por propia voluntad. Muchas otras le proponían matrimonio, le escribían cartas de amor, se desmayaban en la Sala de lo Criminal si él las miraba desde el estrado.



Una de las testigos


Finalmente, nadie logró salvarlo de una sentencia que la opinión pública exigía, pese a la fascinación que Landrú ejercía sobre ellos. Condenado a muerte, una mañana de febrero de 1922 Henri Desire Landrú se dirigió al patio de la prisión. Ante el patíbulo, le ofrecieron un último cigarrillo y una postrera copa de ron; rechazó ambos. Luego le colocaron la cabeza en el tajo. Landrú fue guillotinado, y su rodante cabeza aún conservaba, según los cronistas, la mirada que había seducido a cientos de mujeres.



La ejecución



Enterrado de prisa, con su muerte nacería la leyenda del asesino más caballeroso que haya existido. Como colofón a la historia, en 1968 se eocnontró una fotografía que Landrú había obsequiado al abogado Moro Grafferi; al reverso de la fotografía, escrito de puño y letra del asesino, decía: "Sí, yo las maté a todas". Landrú obtendría un merecido homenaje de Charles Chaplin, quien rodaría su cinta Monsieur Verdoux retomando su figura, y otro de Claude Chabrol, quien hizo una película basada en su biografía. Con los años, otros homicidas superarían su cuenta de víctimas, pero ninguno poseería el suave estilo y el siniestro encanto que, tanto tiempo después, aún conmueve y seduce a la Historia.



Caricatura sobre Landrú: "La mujer está hecha para el hogar"




VIDEOGRAFÍA:

Video sobre cómics relacionados con Landrú



Trailer de la película Monsieur Verdoux




AUDIOGRAFÍA:

Biografía de Henry Desiré Landrú en el programa de radio Testigos del Crimen (click para escuchar)



Biografía de Henry Desiré Landrú en el programa de radio Pasajes del Terror (click para escuchar)




HEMEROGRAFÍA:

Novela gráfica Landrú, el asesino seductor (completa, en español) (52 páginas) (doble click sobre la revista para ampliar y ver todas)




BIBLIOGRAFÍA:








FILMOGRAFÍA:



5 comentarios:

Anónimo dijo...

uroxcida, verás revisé el diccionario on line de la Real Academia de la lengua Española y no encontré el significado del término. Te agradecería lo expliques o indiques como hallarlo.

Escrito con Sangre dijo...

Respondo tu pregunta. El término es "uxoricida"; esto es, el que asesina a su esposa. Espero sigas leyendo este blog y dejando comentarios.

Anónimo dijo...

Gracias es bueno que una persona haya hecho un blog de esto en carna la vida de el Maestro landru y la expone para que no queden dudas.

mernela dijo...

la carne es debil jeje...

Aitor dijo...

Qué tío! La verdad es que sí tiene un siniestro magnetismo.

Por norma suelo desconfiar de aquellos cuyos modales son más que excelentes ya que creo que si son tan acurados es claramente una máscara que algo raro oculta. Aunque, tampoco es cuestión de emparanoiarse XD

Creo que en general la gente se deja llevar demasiado por la imagen. El asesino más eficiente es aquél que comprende las normas del juego e interpreta el papel fríamente para ganarse la confianza de sus presas, como en este caso Landrú. Algunos creen que la criminalidad va enteramente asociada a la pobreza y marginalidad y se equivocan totalmente.

El psicópata asesino es un depredador perfectamente bien adaptado a su medio.